LA ÉTICA FLEXIBLE

(Publicado en : www.razonpublica.com 06 de abril del 2009)

“The world is dancing on its debris”; el mundo danza sobre sus ruinas. Éste podría ser el título de una canción, ojalá a golpe de rock, para visualizar la decadencia de un imperio. No del Imperio Romano de Occidente durante los siglos IV y V de nuestra Era, porque hubiera tenido que escribirse en latín, y el rock no existía entonces. No; el título está en inglés porque se refiere a esta crisis planetaria que se generó, básicamente, en inglés. Crisis, un eufemismo con que se denomina a este tremendo vacío* en que nos encontramos. Mientras tanto…
Un afroamericano (semi-blanco, por supuesto), ha llegado a la presidencia de la primera potencia de la tierra.
Y se han dicho, además, tantas cosas en estos días, sobre el nuevo presidente que, tal parece que ahora, la potencia no ejercerá poder (léase dominación), ni el presidente será como los otros presidentes.(Éste será buena gente).
Los medios de comunicación ( que, a veces, parecen más de atolondramiento), poseen el poder de convertir la realidad vivencial, crítica, dolorosa y vergonzante, en paraísos ilusorios; en fantásticos mundos por venir.
Escritores de casi todas las tendencias, han sido atraídos por el efecto Obama. Algunos se atreven a disentir de la creencia en los paraísos; otros, manifiestan cierta duda, dado el tamaño de los problemas mundiales y, finalmente, un buen número, nos dice que estamos, casi a pocos pasos, de “la tierra prometida”.
Estos últimos, parecen no darse cuenta de que “ la tierra prometida” se está deshaciendo ante nuestros ojos, moral y ecológicamente. Lo segundo, por lo primero.
La crisis económica, generada por la búsqueda de la ganancia sin límites a que nos ha llevado un capitalismo especulativo (consecuencia de la crisis del capitalismo productivo), ha conllevado el deterioro profundo de los lazos sociales, bien sea por el creciente clásico desempleo, dada la destrucción acelerada del trabajo inherente a ese tipo de relaciones sociales, o bien, por la degradación de los salarios y por la existencia de relaciones laborales bárbaramente esclavistas, estas últimas, dibujadas en un mapa que va desde la China comun-capitalista ( el famoso “socialismo de mercado”, logrado por el gato que, sin importar su color, siempre caza ratones), pasando por la Italia en rejuvenecimiento mussoliniano, hasta llegar al Brasil socio-neoliberal de Lula, subdesarrollado y con ínfulas de parapotencia.
Y, en el campo de la ecología (lo que tiene que ver con el hogar, en el mejor sentido de la palabra): la destrucción del planeta, sin contemplación alguna.
Convertida la naturaleza en mercancía, capaz de ayudar a cuadrar las cuentas de las empresas voraces en competencia; nada mejor que echar mano de los recursos no renovables, hasta el límite de su agotamiento. Nada mejor. Nada mejor, también, que conectar a los ríos, a los lagos y a los mares, las cloacas pestilentes de las fábricas cuyos desperdicios son arrojados a esos lugares acuáticos, sin control alguno por parte de la sociedad , porque “la sociedad” no es más que una ficción para someter al trabajo y para legitimar políticas particularistas. Sin control alguno, tampoco, por parte del Estado, porque en la mayoría de los casos, éste funciona como una dependencia de las empresas, nada más.
Es éste el contexto en que asume el presidente Obama.
El presidente, en sus primeras reuniones de gabinete, con una idea que había dejado entrever, también, en su campaña por la presidencia, pidió a sus funcionarios comportarse éticamente. Pero esta exigencia no se correspondía, con el nombramiento de algunos funcionarios que habían evadido el pago de impuestos, engañando al Estado, con todo lo que esto implica.
Ahora, en alusión a las bonificaciones dadas a algunos ejecutivos del quebrado y financiado estatalmente, American Internacional Group (AIG), el presidente se mostró escandalizado y afirmó públicamente que había que tener alguna ética y “sentido de la responsabilidad”.
Alguna ética, cierta ética, o un poco de ética. Es lo mismo. “El presidente es un pragmático, no un ideólogo”; lo ha dicho uno de sus asesores. Y pragmático, leído en términos políticos, significa actuar por resultados, sin fijarse mucho en los medios para lograrlos.
La ideología (no entendida en términos marxistas), en el contexto en que estamos hablando, en cambio, permitiría actuar de acuerdo con ciertos fines y utilizando unos medios, sustentados ambos, en un referente axiológico que tiene que ver con el télos humano. Eso conllevaría la afirmación de la ética en la conducta pública y en la vida ciudadana, en general. Pero, desde el pragmatismo, se corre el riesgo de que la ética sea sólo una referencia verbal o escrita.
Porque la ética tiene que ver con lo que no debe hacerse, así la ley lo permita. Y también tiene que ver con el cumplimiento de la ley, por convicción, no por obligación. Es la conciencia moral impulsando el actuar social. Pero en la ensambladora política, se diluye la ética y se aplana la ley. Con el argumento de la famosa Razón de Estado, o de servicio al pueblo.
En nuestro caso, nos encontramos con una ética discursiva, por un lado y, con una realidad política, por otro. El resultado es una ética flexible, tan propia de nuestros días postmodernos y que nos permite ser más o menos éticos. O afirmarlo y dejar de serlo, a conveniencia. Así resulta que lo que no puede hacer la conciencia moral, lo puede el poder. Pero queda el discurso como manifestación de la conciencia moral. Testamento para la historia oficial y producto de consumo para los creyentes en “la tierra prometida”.
Pero, las consecuencias de usar la ética flexible, es que, al final, acabamos ignorando la necesidad de la ética como conducta. Nos queda como una estatua; como la estatua de la libertad que ilumina al mundo con una luz densamente opacada en la vivencia, por la lógica del capital, contraria a la lógica de la vida.
Pensar, la educación en general y, la universidad en particular, implica un enorme desafío, mental y ético, para tratar de desentrañar sus funciones, sobredeterminadas por múltiples intereses, en el seno de una civilización moribunda que pudo crear máquinas y espacios inteligentes, pero no un ser humano inteligente que se comportara como humano.
Creo, sinceramente, que cualquier reflexión que hagamos sobre la educación y la universidad, debe, desde este contexto agónico, comenzar por la pregunta sobre la humanidad del hombre.
Podría pensarse que los planteamientos anteriores expresan una posición pesimista. Pero no. La situación de vacío que no de crisis como se referencia a diario, en que nos ha puesto la muerte de la Historia, como narrativa existencial de Occidente, nos da la posibilidad de reinventarnos al hombre, de reinventarnos la vida, con una ética vivencial, no con una ética discursiva, como la que nos permitió vivir la ilusión de la Historia como progreso.

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6 respuestas a LA ÉTICA FLEXIBLE

  1. YENNIFER PAOLA VILLA ROJAS dijo:

    Un saludo cordial maestro:

    Quisiera realizar unos comentarios sobre la lectura, en primer lugar la flexibilidad es para mi un termino que actualmente se utiliza para justificar cambios inesesarios a la luz de la incapacidad de docentes que no son capaces de cumplir con su quehacer pedagógico y responsabilidad social, frente a las particularidades de los niños, jovenes y adultos del contexto acutal. (esto desde la educación)

    se habla de flexibilizar el curriculo otorgando una educación deprorable, lo que acarrea sujetos excluidos de las aulas y sorprendidos por la sociedad.

    de esta manera, creo que la ética flexible conlleva en un buen uso al analisis de las acciones desde sus consecuencias claro esta reconociendo que la falta ética (robo) debe ser comprendida desde la equidad y no la igualdad, pues no es lo mismo robar un trozo de pan a defalcar la nación, los dos deben ser impactados pero cada uno desde su singularidad.

    por ende, son las consecuencias de las acciones las que deben determinar la manera en como se juzga a los sujetos.

    también, cabe resaltar que se puede caer en el mal uso a justificaciones eternas desde la etica flexible para hacer sobre los otros/otras olvidado la responsabilidad social que se tiene con el entorno, el hombre /mujer debe comprender que sus actos afectan al otro, que su lenguaje nombra al otro/otra o simplemente o excluye.

    un etica flexible en un mundo actual donde los sujetos desde su experiencia son plurales y los adsolutismo no lograrán orientar la constitución de un mejor mañana.

    • jessica avila dijo:

      Antes de abordar el tema ética flexible consideraría importante tener claro que es ética y que es flexibilidad.
      Cuando se habla de ética, se refiere a la capacidad moral de todo el ser humano para actuar y hacer lo que se debe para un bien común.
      Al hablar de flexibilidad se puede decir que es la capacidad de transformarse en uno u otro según la conveniencia de algo o de alguien.
      Al tener claro bien estos dos términos uno pensaría y diría de una, que no es posible que la ética sea flexible, ya que al hablar de la moral, inculcado desde muy pequeños desde la familia hasta la misma sociedad; de esta manera es algo ya establecido bajo una norma el cual debe cumplirse, y no sobre pasar sobre nadie. Sin embargo al hablar de ética flexible se podría decir que cada quien actúa a su modo y acomodo, pensando únicamente en el bienestar propio, pero si uno piensa y lo medita bien y observando lo que ocurre en estos momentos a nivel social, económico, político vamos la posibilidad, entendiendo que tras del poder han hecho que la moral sea débil convirtiéndolo así en una ética flexible regida por el gran poder.

      • Administrator dijo:

        En general, ese es el planteamiento del artículo. La ética apunta a la convivencia por convicción. La política que también apunta a la convivencia(por lo menos en teoría), tiene más una connotación legal(es decir, de obligación).
        El hecho es que, en la práctica, la política (por sus inevitables compromisos particulares), va flexibilizando la ética hasta anularla. El pragmatismo(=ir a la cosa), es su expresión.
        Pero, no hay que confundir la “ética flexible” con la ética relativa (es decir, con relación a…), que tiene una connotación histórica. Porque nada es eterno, salvo la fugacidad.

  2. ADRIANA AYA dijo:

    ¿ cómo siendo la ética un tema tan centrado en los valores y la conducta humana “buena conducta”? se puede hablar de una ética flexible, de esta forma desde mi punto de vista se ha perdido el significado y la trascendencia de la misma, pero si aun queremos vivir con algo de ética entonces toda aprender a vivir con la ética flexible y ver como se adapta al contexto y sufrir como se adapta a cada sujeto. observar como nos convertimos en una sociedad conformista y retrograda… en constante cambio y “evolución” ética flexible.
    “discursiva” acomodada…… no me gusta pero para nada. que le vamos a dejar a los que no han llegado a este mundo que va quedar de nuestra amada sociedad cuando todos nos estamos enseñando a acomodar nuestros actos a nuestros gustos….. :(

    • Administrator dijo:

      Estamos perfectamente de acuerdo. El artículo no defiende lo que denominé “ética flexible”, sino que la critica. Y la critica por ser una ética manipulada desde la política. Además, se puede hablar de ella, justamente, porque la vemos en la práctica. Pero, hablar de ella, no significa postularla como modelo de conducta.

  3. Administrator dijo:

    Hola Jenny: en primer lugar te pido, por favor, revisar los comentarios hechos y las respuestas dadas en este mismo espacio, con relación al tema. En segundo lugar, te sugiero leer el artículo “Universalidad Ética y Ética práctica”, escrito después del anterior y que, creo, puede ayudarte.
    Pero quiero aclararte algo: cuando hago referencia a la “Ética Flexible”, no me refiero a ignorar la ética como conducta, sino al hecho de adecuar la conducta éticamente de acuerdo con fines ( normalmente el favorecimiento de intereses particulares) sin mirar los medios. Ahora bien: en este proceso se puede negar, sin más, la ética ( en ese caso no se hablaría de “Ética Flexible”), pero se puede sostener, también, que, de todas maneras, estamos siendo éticos. Es cuando decimos: “hay que tener algo de ética”. Que es como decir que tenemos que ser más o menos honestos. Ese es el proceso de “flexibilización” de la ética.
    ¿Consecuencias positivas? Quizás esto nos permita reinventarnos al ser humano, buscando que, realmente, lo sea.

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