OBAMA: PRESIDENTE ACORRALADO

Nos referimos, por supuesto, al Presidente de los Estados Unidos de América. Y, algunos creen (todavía), que del mundo.

Lo vimos, antes de la “solución”, hablando por televisión para decirnos que si no se elevaba el techo de la deuda (eufemismo para decir que el Gobierno Federal no tenía plata para cumplir, en este momento, con sus obligaciones), estábamos abocados al desastre. Y la fecha apocalíptica pendía sobre nosotros como una Espada de Damocles cuyo hilo sustentador se adelgazaba, cada vez más, a medida que se acercaba: 2 de agosto.

Y, decía el Presidente que los republicanos eran los culpables de todo, puesto que los radicales del Te Party que habían jurado en sus campañas para el Congreso, recortar el déficit fiscal sin subir impuestos, se oponían a cualquier solución negociada.

En esta confrontación hay, por lo menos, cuatro aspectos que conviene tratar:1) La deuda y su dinámica.2) La situación del país. 3) La política partidista y 4) La actitud del Presidente.

1.-La deuda y su dinámica.

Si usted está leyendo este artículo, mire atentamente su reloj y cuente 60 segundos. Bien; en este minuto que acaba de pasar, el Gobierno Americano se ha endeudado en un millón de dólares más. Si tiene a mano internet, échele un vistazo al US National Debt Clock y verá cómo la deuda crece como un gigantesco monstruo de las películas de terror, con la diferencia de que aquí, en las películas, el monstruo, finalmente, es destruido o, por lo menos “congelado”, hasta la próxima película. Pero eso no ocurre con la deuda porque quienes tienen que afrontarla no se ponen de acuerdo en cómo hacerlo o, incluso, porque hay quienes, entre ellos, quieren que el problema explote para disfrutar de la destrucción como bien lo planteó The New York Times en su editorial del 25 de julio (1).

La deuda fue agigantándose, sobre todo, en las últimas décadas. De US$ 11.5 millones (11.500.000) en 1917 (2), ha llegado ahora a ¡US$14.3 trillones (14.300.000.000.000)!, el PIB del país.

Impagable, ¿verdad?

El Presidente dice que “no somos Grecia”. Pero, meditemos: si para tratar de rescatar a Grecia, con préstamos que cubren alrededor del 50% de su deuda total de unos US$500.000 millones (aproximadamente), han tenido que contribuir a regañadientes los bancos privados (los mismos que le prestaron a Grecia, especulativamente) porque no pudieron hacerlo solos el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, ¿dónde estarían los prestatarios que, facilitaran 7 trillones para rescatar a los Estados Unidos del 50% de su deuda? Monto que abarca sólo el Estado Federal, no las demás unidades políticas: Estados, Condados y Municipios.

Si tenemos en cuenta que cuando comenzó el gobierno del Presidente Bush II, la deuda era de 5.7 trillones y que cuando se retiró era de 10 trillones, podemos concluir que en la última década (Bush II + Obama) aumentó más del 50%, es decir, más que en los anteriores 60 años a partir de 1940.

Es el resultado de gastar más de lo que se recibe, acudiendo a los préstamos con el fin de no gravar, o de gravar muy poco a los grupos de poder, de acuerdo con los ingresos. Para poner un ejemplo de esto último, “George W. Bush usó el pretexto de la guerra y el gasto militar para rebajar impuestos a las grandes corporaciones y a los ricos, subió el gasto fiscal, recibió incrementos en el techo de la deuda 7 veces… [Reagan lo había hecho 11 veces]” (3). Y dejó bien iniciada la crisis que recibió como herencia el Presidente Obama. Pero él prorrogó esa multimillonaria pérdida para el fisco, misma que ahora (con retórica poco creíble), quería recortar.

Entonces:

Las guerras, los gastos en agencias de seguridad; la promoción del Américan Way of Life (con el nombre de Democracia) a nivel planetario, las ayudas federales de todo tipo, muchas veces diluidas en medio de la corrupción y la estafa; el salvamento de los bancos que juegan con títulos basura, así como la falta de competitividad frente a las economías asiáticas que han llevado a los norteamericanos a gastar al debe, han traído como resultado el aumento veloz e imparable de la deuda.

De cada dólar que gasta el Gobierno Federal, tiene que sacar prestados 40 centavos. Así no se puede…

2.- La situación del país.

El país vive una polarización social que se expresa en un hecho diciente: una minoría absoluta concentra cada vez más el mayor volumen de ingresos y una mayoría recibe cada vez menos. El resultado es una baja en el nivel de vida que se muestra en un empobrecimiento y en una estrechez en el vivir de las clases medias y de las clases trabajadoras, con presencia de rasgos étnicos.

Lo anterior se ve, entre otros aspectos, en la desigualdad entre la riqueza de los hogares, según datos generados en Washington: “El valor medio del (patrimonio) hogar de los anglos es veinte veces mayor que el del hogar negro y dieciocho veces más alto que el del hogar hispano” “Entre 2005 y 2009 el valor del patrimonio medio de los hogares hispanos en Estados Unidos ha disminuido un 66 por ciento y esa caída ‘fue la mayor para cualquier grupo racial o étnico’. “… se mantienen los negros como el grupo más pobre de los tres” (4). Con relación a esto, valdría la pena mirar el color de las estadísticas carcelarias.

El desempleo, aumentado por la crisis (que, a su vez, es una manifestación de LA CRISIS ESTRUCTURAL), ha agudizado el problema. El resultado ha sido una crispación política aupada por la extrema derecha del Partido Republicano (el Tea Party) que está arrastrando con ella a todo el partido, impidiendo los famosos consensos políticos funcionales de que habla el Presidente.

Claro que, para él, “consensos políticos funcionales”, ha significado ceder ante los republicanos en el recorte alto de los gastos sociales, a cambio (y a medida que se acercaba el 2 de agosto) de lograr algún aumento de impuestos, así fuera simbólico. Con el “arreglo”, ni eso logró. El “consenso”, fue de una sola vía.

3.- La política partidista.

Republicanos y demócratas son culpables de la subida de la deuda. Los primeros, la han acrecentado con Reagan y Bush II, principalmente. Pero los otros han aprobado.

Los primeros son más unidos que el partido del Presidente, ya que hay un grupo de cerca de 40 congresistas demócratas conservadores, los “blue dogs” que, en cuestiones fundamentales, votan siempre con el Partido Republicano. Esa es una de las razones por las cuales el Presidente no pudo tramitar proyectos de sus promesas de campaña.

Del proyecto de Reforma de la Salud quedó muy poco comparado con lo prometido. Eso sin contar con el hecho de que muchos Estados se unieron para demandar, por inconstitucional, lo poco que se aprobó. Y, claro: no logró lo principal que era crear un seguro oficial de salud que compitiera con las aseguradoras privadas.

Desde las elecciones pasadas, los republicanos se propusieron evitar, a como diera lugar, la reelección de Obama. Muchos de sus candidatos al congreso, juraron hacer recortar el déficit sin aumentar impuestos. Cuando se habla de esto, en lenguaje republicano, no se trata de evitar impuestos para todos, sino para los ricos, empresas, corporaciones y altos ejecutivos. Pero, en su propaganda suena bien: ¡no a los impuestos!

Y, hay quien los controla en Washington para que cumplan su juramento.

Los demócratas, después de la derrota, actúan a la defensiva. E históricamente, en la confrontación sobre administración del Estado, los demócratas han cedido mucho más que los republicanos. Por eso, en general, hubo un entendimiento.

Pero, ahora, todo es bloqueo por parte de los republicanos. “Destrucción” la llamó el citado The New York Times (“The republican wreckage”) porque “han oscurecido el futuro de millones de desempleados… y han convertido al Gobierno Federal en un hazmerreir en el mundo entero” (5).
También, alarmado por esta actitud, el senador Harry Reid, líder de la exigua mayoría demócrata en el Senado, “alertó para no permitir que ‘estos extremistas’ dictaran el curso del país (6).

Pero, lo están dictando. Y, el pueblo, o lo que llamamos tal, hundido en un mundo de inseguridades, o no es muy consciente de eso, o no le importa. O no tiene poder o mecanismos para actuar. Y si algo llegaren a perder con él, a los republicanos les bastará, para obtener su favor, un poco de publicidad sobre la pérdida de los valores de los padres fundadores; sobre el terrorismo que nos acecha y sobre la inmigración que nos invade y frente a la cual hay que levantar muros en todas las fronteras y activar policías en todo el país para expulsar a los, ahora, indeseables.

Y, agregar oratoria bien subida de tono. El miedo produce resultados. Como siempre…

4.- La actitud del Presidente.

Este tiene, también, su parte negativa en lo que está pasando.

Elegido con una muy buena votación para relanzar el país después del desastre en que lo dejó Bush II, fue sufriendo, con el paso del tiempo, una “bushización” que lo llevó a incumplir sus promesas de campaña y, salvo en algunos aspectos no muy importantes, a continuar, con mayor énfasis la política de su antecesor.
Recibió el país con dos guerras, para terminarlas y, ahora, tiene esas dos sin terminar, y una tercera en desarrollo, con el agravante de que en la de Libia se metió sin pedir permiso al Congreso.

Imbuido de un pragmatismo basado en la “ideología” de los consensos, se dedicó a consentir a los republicanos, al grado que no realizó, de cara al país, un “estado de la cuestión” para informarle de la herencia que recibía y, además, les dejó la Secretaría de Defensa, con su fenomenal presupuesto, para granjearse su buena voluntad. Pero, la “ideología” de los consensos tiene el problema de que, cuando la relación entre las partes es bastante asimétrica, se corre el riesgo de que la parte menos poderosa, acabe diluida en la parte más fuerte. En el caso de la política, esto ocurre en la manera de administrar el Estado.

Como dice Chantal Mouffe: “no existe consenso sin exclusión, ningún ‘nosotros’ sin un ‘ellos’, y ninguna política es posible sin el trazado de una frontera” (7).

Aquí, la exclusión que se da es la del programa demócrata con sus contenidos de corte social. Entonces: o el programa demócrata es similar al republicano y, por lo tanto, sobra; o es algo que sirve, solamente, para atraer votos, haciendo promesas de campaña que no podrán cumplirse. En este caso, es un engaño. La frontera se diluye frente al pragmatismo.

Es lo que le ha pasado al Presidente con su consenso. No se ha ganado la voluntad de los republicanos que le han declarado la guerra a muerte para sacarlo del gobierno (puesto que EL PODER, así con mayúscula, está más allá), y los electores ya han estado cobrándole el incumplimiento de sus promesas. En este sentido, es muy diciente la lección que nos deja la triste historia de Rodríguez Zapatero en España: ganar las elecciones y llegar al gobierno con un programa de izquierda y, luego, salir por la puerta de atrás, en solitario, por realizar allí, el programa de la derecha. Y, esta última ríe, (en todas partes), mirando cómo la izquierda le hace su trabajo.

Con relación a las promesas del Presidente Obama:

Guantánamo sigue ahí con sus prisioneros. De Irak retirará las tropas al final del año pero, según el último informe del mismo gobierno americano, la situación ha empeorado en el último año.

De Afganistán prácticamente retirará las tropas que envió después, y un poco más. En los dos países, sobre todo en Afganistán, quedarán miles de soldados en bases militares y de entrenamiento con atribuciones de participar, nuevamente, en combates, si es necesario. O sea: es un retiro sin retirarse.

Afganistán: empantanado por la guerra del Talibán que no cede, vive, junto con Irak, nadando en la corrupción que se alimenta de los dólares de los contribuyentes americanos y del crecimiento de la deuda.

La reforma migratoria fue un pase mágico del candidato Obama para atraer el voto de los hispanos. Estos no le perdonan que durante su gobierno haya habido más expulsiones de ilegales que durante cualquier otro. Y que no use sus atribuciones presidenciales para detenerlas. Y no las usará porque sabe que la mayoría de los americanos, incluidos muchos hispanos, están de acuerdo con ellas, por lo cual, y según los cálculos reeleccionistas, no conviene ir contra esa mayoría.

Pidió tres veces el alza del techo de la deuda, y de eso lo que quedó fue el salvamento de los bancos que habían contribuido grandemente a prender la mecha de la crisis estructural. Pero, en cambio, fue creciendo el desempleo, miles y miles fueron perdiendo sus viviendas; cantidades de escuelas fueron cerradas y sus maestros quedaron en la calle. La reforma de la salud, su mayor logro, bastante reducido como hemos dicho, está en duda evaluativa desde el punto de vista práctico en cuanto a costos y beneficios (8), y en duda de constitucionalidad, por la obligatoriedad del seguro de salud.

Ahora, con motivo del debate abierto en esta su tercera subida de deuda, los republicanos ya lo acusan de ser el culpable de la degradación de la deuda americana por parte de la calificadora Standard & Poor’s de AAA a AA+ y de sus consecuencias que están llegando.

En este contexto y con una economía que amenaza con recaer antes de levantarse, es muy difícil que logre la reelección, por más millones que haya recaudado para la nueva campaña. A no ser que la alternativa republicana sea percibida por los electores como algo peor que la reelección.

Y no es que el Presidente sea “malo”; es que el sistema no funciona para las mayorías que ven decaer su nivel de vida. Tampoco es que no haya hecho nada bueno; es que eso (nuevo trato en las relaciones internacionales, igualdad de los homosexuales en la Armada, impulso a la investigación con células madre, dinero enviado a los Estados para obras de infraestructura con el fin de crear empleo, devolución de impuestos para promover el consumo, subsidio para comprar vivienda y carro, etc. Incluso la reforma a la salud), debido a la profundidad de la crisis, por lo que sea (mala publicidad republicana, por ejemplo), no es percibido por las mayorías como algo que las beneficie.

Y, para terminar, volvamos a… ¡la deuda!

China, el mayor acreedor de los Estados Unidos, está muy preocupada por lo que pueda pasar, y cada vez más propone crear una divisa de reserva internacional, diferente del dólar. A su vez, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, hace un llamado a solucionar el problema y alerta sobre cómo, por la crisis, se han encarecido las materias primas de tal manera que, en un año, esto ha enviado a 44 millones de personas a la pobreza (9).

Hoy es bien sabido que la deuda es una consecuencia de desajustes estructurales. En palabras sencillas: por un lado, el gobierno gasta más de lo que recibe y, por otro, para equilibrar no pone los impuestos de rigor a quienes más tienen.

Lo primero, o sea gastar, es muy fácil. Es más: es de obligación. Ser potencia exige gastos. Y muchos. Hay que dar millones para “promover la democracia”; ayudas de diversos tipos para los aliados. Financiar las guerras y mantener el aparato de seguridad a nivel planetario, para poner algunos ejemplos.

Este aparato guerrero y de seguridad ( puede ser una redundancia), es un PODER EN SÍ MISMO, que escapa al poder presidencial. Su crecimiento es exponencial y los recortes en esa área, si llega a haberlos, serán siempre muy bajos con relación al volumen asignado en el presupuesto.

Con respecto a lo anterior, valga decir lo siguiente: para elevar el techo de la deuda, el Congreso acordó hacer también recortes en el presupuesto de Defensa, pero el nuevo Secretario, León Panetta ya dijo que éstos se realizarán con extremo cuidado y que “no aceptará recortes drásticos al presupuesto del Pentágono que puedan causar un daño real al la seguridad de los EEUU…” (10). Y, si en algún momento se necesitan más recursos ( por una nueva guerra, por ejemplo), el Congreso no los negará.

En cuanto a lo segundo impuestos a individuos ricos, empresas, corporaciones y altos ejecutivos), la cosa es muy difícil, por no decir imposible.

Quienes más ganan, tienen su representación en los congresistas republicanos y en un sector de los demócratas. Su argumento operativo es que los impuestos impiden crear empleo. Su filosofía de fondo es que el individuo con su riqueza no tiene por qué financiar un Estado que lo esclavice., Estado-sí, para que les garantice la seguridad, pero Estado-no, para fines sociales porque, de acuerdo con esta visión del mundo, quienes se han ganado la riqueza ( con la bendición y la protección de Dios), no tienen por qué financiar parásitos. Para ellos, “Lo social”, es un invento diabólico de socialistas y comunistas. Como lo dijo alguna vez Margareth Thatcher, (si mi memoria no falla), la sociedad no existe; existen los individuos.
Y, la Modernidad está fundamentada en el individuo que se sublimó, filosóficamente, en la categoría de sujeto..

Pero, por otro lado y, en este mismo aspecto, con la economía globalizada, es fácil evadir impuestos para quienes quieren hacerlo: están los paraísos fiscales, o el traslado del dinero hacia otras zonas de inversión.

Y, si no se puede con lo anterior, queda , como salida legal o paralegal, la evasión interna, a través de donaciones, exenciones y demás disfraces que contadores especializados en la trama, utilizan para maquillar la estafa o semiestafa al fisco.

A veces se alega que son los ricos quienes pagan más del 50% de los impuestos del país. Si así fuera, sería apenas lógico. Pero, aún en ese caso, utilizan los números para decir cuánto pagan, no cuánto ganan. Y las cifras de concentración de la riqueza y del ingreso, sí lo muestran.

Dadas las consideraciones anteriores, es muy poco lo que se puede hacer, desde los impuestos, para reducir la deuda. Y hay la sensación de que se está llegando al círculo de acreción, o sea, al punto de no retorno (11). Así que el miedo a pasar el límite ( si es que no se ha pasado ya), llevará a utilizar la tijera, de tamaño gigantesco, para cortar al máximo los gastos sociales ( salud, vivienda, educación, pensiones, ayudas a centros infantiles y de tercera edad, centros comunitarios, cursos de arte, cursos de español, subsidios de desempleo, etc.), sin contemplación de ninguna especie. Esto degradará, aún más de lo que están hoy, las relaciones sociales lo cual producirá “inestabilidad” y “crispación social”, en palabras de la directora gerente del FMI, quien advierte ( y con toda razón), que “Las turbulencias pueden volver fácilmente” (12).

Y, es casi seguro que esto no contribuya a reducir la deuda y menos, a pagarla. La re-desaceleración económica, a nivel planetario, creará conflictos en distintos puntos del globo, que obligarán al Gobierno Americano a intervenir y a gastar, cada vez más, recursos inexistentes para lo cual tendrá que recortar, más todavía, los gastos sociales, abocándose, quizás, a un movimiento de indignación interna. Es cuestión de tiempo…

Pero, ahora, el Gobierno tenía que cumplir los compromisos. Había alrededor de 80 millones de cheques federales que necesitaban fondos el día 2 de agosto. Si no se hubiera elevado el famoso techo, nos hubiéramos abocado a una crisis que, como lo dijo, en días pasados, Christine Riffart, economista especializada en asuntos americanos del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas ( OFCE), “ Será más importante que la caída de Lehman Brothers, será una crisis cataclísmica” (13).

Como sea, aprobada ya la subida del techo de la deuda y, salidos, momentáneamente, del atolladero, lo que nos muestra este impasse, es que Estados Unidos ya no es confiable, que los inversores no van a prestarle, fácilmente, porque se arriesgan a que no les pague… ¡ni siquiera los intereses!

Una muestra de este sentimiento es que muchos inversores, frente a una posible degradación de la deuda americana ( lo que efectivamente ocurrió, como lo vimos arriba), para proteger su plata estuvieron pensando en cambiar sus, cada vez más, devaluados dólares, por divisas extranjeras, incluido el real brasileño (14). Claro que una caída de Estados Unidos, no dejará monedas buenas en el resto del mundo. Ni siquiera el yuan, dada la dependencia china de los mercados americano y europeo, este último con el euro bailando en la cuerda floja hasta cuando “LOS MERCADOS”, hoy los amos del mundo que han convertido la democracia en una ficción, decidan degradar los bonos españoles y portugueses ( y, quizás también los italianos y… franceses) a bonos basura. Entonces…

(1) The New York Times, “ The Republican Wreckage”, (Editorial), 25/07/11
(2) Le Monde, “Comprendre la crisis de la dette américane”, 26/07/11
(3) Covo, Sabina, “Son los impuestos, estúpido”, El Nuevo Herald, 24/07/11
(4) El Nuevo Herald, “Crecen las brechas de la riqueza”, 27/07/11
(5) The New York Times, edit. Cit.
(6) El Nuevo Herald,26/07/11
(7) Mouffe, Chantal, En torno a lo político, Argentina, F.C.E., 2009, p.79
(8) Véase, al respecto: Revista Ercilla No.3.395. “Una reforma favorable a los seguros”, Santiago de Chile, 5/4/10
(9) El Espectador, “Las turbulencias pueden volver fácilmente: FMI”,26/07/11
(10) El Nuevo Herald,, “Recortes no afectarán la defensa”, 04/08/11
(11) Véase: Hispano, www.hispano.com
(12) El Espectador, art. Cit.
(13) Le Monde, art. Cit.
(14) El Nuevo Herald, “Un ‘default’ puede dañar al sur de la Florida”, 27/07/11

Weston, Fl., 06/08/11

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2 respuestas a OBAMA: PRESIDENTE ACORRALADO

  1. Cristina Berrueta dijo:

    Un artículo muy bién logrado. Felicitaciones al autor. Presenta de manera ordenada, clara y amena un tema complejo de tratar

  2. Angélica Fernández dijo:

    Excelente artículo,muy completo, dado la complejidad del tema.
    Por ello quisiera agregar otro enfoque :
    Los principios que inspiraron el carácter de EEUU y promovieron su enorme desarrollo están plasmados en el ” FAREWELL ADRESS”(discurso de despedida) de su primer presidente George Washington. En él dijo a sus conciudadanos: 1)No se involucren en guerras inútiles; 2)No endeuden a la nación; 3)Ejerzan la honradez, una máxima aplicable a los asuntos tanto de los individuos como a las naciones.
    Es imposible imaginar un contraste mas grande entre este ideario y el actual estado de cosas en esa nación. El deterioro de la economía de EEUU es grande, pero es mas grave, el menoscabo de su esencia. Porque las fallas del Estado, de los políticos en el Congreso y la voracidad sin límites de algunos especuladores están afectando su sistema de creencias y sus virtudes cívicas,las que permitieron el enorme progreso personal y social y acoger a millones de inmigrantes.
    EEUU necesita una conducción que una a esa nación, ponga fin al endeudamiento irresponsable y retorne la tradición de esfuerzo,ahorro y honradez que le legaron sus
    antepasados. No existe una crisis solo financiera sino que ella es síntoma de algo mucho mas profundo relacionado con un deterioro de lo que era la esencia de ese país
    EEUU está sumido en una de las crisis mas complicadas de su historia, las autoridades por años han obviado, lo que cualquier estudiante de economía podía observar: Que EEUU está sobreendeudado, a nivel de personas y de Estado. La perniciosa actitud del Estado norteamericano y los especuladores de Wall Street están entregando un fatal mensaje subliminal a esa sociedad , al propiciar por años un endeudamiento extremo y luego especular con esa deuda.
    Porque, el reciente acuerdo de elevar el límite de la deuda, alivia el panorama a corto plazo para mantener la incertidumbre hacia adelante,ya que las condiciones futuras para seguir ampliando este límite están sujetas a ajustes presupuestarios poco claros
    y que parecen insuficientes a la luz de la situación fiscal actual de esta Economía. Así
    con esta medida se ha logrado algo de tiempo, pero en ningún caso se ha enfrentado el problema de fondo, que es reducir el abultado nivel de endeudamiento de la economía estadounidense.
    Definitivamente, ya pocos recuerdan las enseñanzas de Washington que hicieron un
    gran Estado unido. ¿Estaremos hablando del mismo país?…

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