TRAGICOMEDIAS POLÍTICAS: MISCELÁNEA VISUAL

TRAGICOMEDIAS POLÍTICAS: MISCELÁNEA VISUAL

JORGE MORA FORERO
Voy a comenzar con el Diccionario de la RAE:
Tragicomedia: a) Poema dramático que tiene al par condiciones propias de los géneros trágico y cómico. b) Suceso que juntamente mueve a risa y piedad. [Aunque, creo yo que política y piedad son antagónicas, salvo que se entienda piedad como lástima].
Miscelánea: a) Mezcla, unión y entretejimiento de unas cosas con otras. b) Obra o escrito en que se tratan muchas cosas, inconexas y mezcladas.
Estamos en la Gran Potencia del Norte. Entremos, pues, a un rincón de la mancha, no de aquella de la que no quería acordarse el famoso Manco de Lepanto, sino de esta tragicomedia de promesas y engaños que cubre el planeta:
El político sube a la plataforma preparada especialmente para él en el recinto universitario. Todos hacen silencio. Se hace la presentación por parte del Presidente de la Universidad quien hace alarde de poder ofrecer un espacio para el sagrado debate democrático. El precandidato, con una sonrisa que inspira seguridad, hace una descripción de la situación de crisis en que estamos viviendo; culpa al presidente actual por todas las desgracias del país y dice que él, y sólo él, puede sacarnos del atolladero y conducirnos a la grandeza. Y termina con esta frase: mi vida es un cristal transparente que, sin duda, servirá como referente a las generaciones futuras. Los oyentes estallan en aplausos. El Presidente de la Universidad estrecha la mano del candidato y lo felicita, al tiempo que este amplía la sonrisa con aire de triunfo. Es como si comenzara a saborear la gloria del poder.
Después sabremos que el Partido ha apoyado con fondos y que es lobista para lograr recursos oficiales para la Universidad. Y que muchos de los que estallaron en aplausos no eran sólo estudiantes de la institución, sino porristas enviados por la campaña con el fin de mostrar la aceptación del precandidato por parte de la comunidad académica.
Quien conoce estos rituales puede sonreír al presenciarlos. Sabe que todo es un montaje. Un verdadero show; la promoción comercial de unos políticos que, como detergentes, van a limpiar las sucias y percudidas manchas del sistema social, enarbolando valores de libertad, de igualdad de oportunidades, de seguridad ante el futuro, todo ello con el telón de fondo de ser esta la tierra de promisión donde logran realizar sus mejores sueños aquellos que tienen el coraje para lograrlo. Y, ellos, los políticos que nos han hablado, se muestran como el mejor ejemplo de una realidad no inventada sino palpable. Los que no hemos llegado, lo lograremos si apoyamos al candidato que quiere cambiar el mundo para facilitarnos el ascenso al podio con la sonrisa del triunfo…
Vendrán luego, los debates por televisión: el enfrentamiento de los precandidatos en vivo y en directo y las cuñas publicitarias. Asistiremos, entonces, a la voladura en pedazos de los cristales transparentes y comenzaremos a ver a los hombres sin máscara, a los reyes desnudos, con pasado non sancto que, en algunos casos, sorprende el hecho de que no estén en la cárcel, según lo que cada uno dice de los otros. No ahorran epítetos porque cada uno tiene su historia, turbulenta como es la vida en el mundo de la política…
Lo único que queda claro de eso, es que uno no debería votar por ninguno de ellos. Pero, en un mundo polarizado por pasiones extremas, lo que menos cuenta es la ética; ni siquiera la violación de la ley. Lo que cuenta es el juego del poder que hay que ganar, a cualquier precio. Y se apuesta fuerte…
Unos meses más tarde en el año 2012:
En la presentación de Paul Ryan, su candidato a Vice-presidente, Mitt Romney, el candidato republicano, se equivoca y lo presenta como “futuro presidente de los Estados Unidos”.
Pero eso no es raro en Romney. De hecho, sus metidas de pata ya se han convertido en él, en algo normal. Incluso cuando va al exterior para mostrarse como estadista, como se vio en el caso de la crítica a los británicos por la organización de los Juegos Olímpicos, o en su visita a Israel y la comparación con los Palestinos. Sin embargo, lo anterior no es lo más grave. La cosa más seria, de verdad, se presenta en el campo de la credibilidad. Si bien a los políticos no se les puede creer, a Romney se le cree menos. Eso se lo sacaron en cara sus rivales en las primarias. De hecho, Santorum lo presentaba como lo más parecido a Obama (a quien tampoco se le cree mucho) y, por lo mismo, sin credenciales conservadoras. Pero él hacía lo posible por presentarlas sin que convenciera. Renegó de la reforma de la salud que, como gobernador, había llevado a cabo en Massachusetts y en la cual se inspiró la reforma de Obama. Renegó de su postura anterior frente a los homosexuales y, para ganar la candidatura, trató de mostrarse ultraconservador en todos los sentidos para tratar de congratularse con la ultraderecha del partido que, representada en los otros precandidatos, era mayoritaria pero se presentaba dividida. No logró convencerla y eso se muestra en el hecho de que le impusieron a Paul Ryan, uno de los “halcones” del Tea Party para que lo controle y lo haga cumplir con los postulados ultraortodoxos del extremismo republicano. Decir que Romney “lo escogió”, es un chiste flojo que forma parte de la comedia electoral. En realidad le pasó lo mismo que a McCain cuando le impusieron a Sarah Palin que no tenía ninguna afinidad con él, pero le neutralizaba cualquier atisbo liberal.
En las primarias ganó Romney por dos motivos: primero, porque reunió mucho más dinero que los otros para hacerles publicidad negativa y, segundo, porque “los notables” del Partido Republicano no querían a un extremista completo para enfrentar a Obama ya que para ganar necesitan a los sectores centristas e independientes del electorado y eso no era posible con ninguno de los otros precandidatos. Pero es claro que, por ejemplo, si Santorum hubiera tenido el dinero de Romney, este habría sido eliminado rápidamente de la contienda. De hecho Santorum había ganado el caucus de Iowa pero, por motivos que no parecen muy claros, quienes manejaron el proceso dieron como ganador a Romney. Hasta después de que Romney había ganado en otro estado, se supo que el ganador del primer debate había sido Santorum. Y a mí no me queda duda de que ese anuncio tardío de lo que fue un serio error de la organización electoral, afectó negativamente a este precandidato porque el triunfo en el primer estado genera un impacto sicológico en el posterior desarrollo de la contienda.
Ahora Romney y Ryan. O, mejor Ryan y Romney, porque los conservadores vibran con el primero y, apenas, soportan al segundo; digo que han afirmado que recobrarán la grandeza de América. Lo curioso es que piensan hacerlo sobre las mismas falsas bases que han estado ocasionando su ruina; recortes sociales, subsidios a los ricos y aumentos del presupuesto de defensa. Quienes proyectan estas políticas harían bien en estudiar las causas de la decadencia del Imperio Romano, aunque todo parece indicar que a los políticos la historia los tiene sin cuidado porque sufren del complejo de Adán: cada uno que llega al poder (o a lo que él, ingenuamente, cree que es el poder), quiere hacer sentir que con él se inicia la historia del mundo. Y ensayará “sus creaciones” para dejarlo, finalmente, peor de lo que lo encontró. Las víctimas de sus errores seguirán ahí, maltratados, escépticos, hasta cuando el próximo mesías les diga que la historia ahora si va a comenzar en serio…
Por ahora, neoliberalismo puro. Objetivo: desmontar el Estado en lo que hace referencia a su faceta social, aquella que, justamente, ha sustentado el Contrato Social, “la metáfora fundadora de la racionalidad social y política de la modernidad occidental” (1). Porque el Estado no puede ser, solamente, fuerza defensiva y represiva. Tiene que ser actor, fuerza y espacio de cohesión social. Es decir, procurar que nadie quede por fuera de los beneficios del sistema social. De lo contrario, pierde legitimidad al dejar de lado esa racionalidad arriba citada para imponer un darwinismo social de la peor especie. Es decir, practicar al pie de la letra las ideas-fuerza de Milton Friedman, (más ahora cuando se está celebrando el centenario de su nacimiento) muy bien sintetizadas por Carlos Alberto Montaner:
La ardiente convicción de que nadie sabe mejor que nosotros mismos lo que deseamos y lo que nos conviene; la firme creencia en la libre competencia para perfeccionar gradualmente los bienes y servicios que adquirimos o producimos; y la necesidad de que los individuos asuman responsablemente el control de sus vidas (2).
¡Libre competencia! En un mercado global dominado por los monopolios u oligopolios de las grandes corporaciones. Esta es una teoría ilusoria para gente cándida pues, como dice Pedro Montes: “El mundo es algo más imperfecto y perverso”. (3). En cuanto al “nosotros mismos”, ¿cómo podríamos serlo en un mundo amaestrado por la publicidad con mentes completamente robotizadas por los medios de comunicación que en vez de comunicar, acondicionan?
Y, en lo que hace relación al “responsablemente”. ¿quién establece los marcos de responsabilidad? En principio, todo parecería indicar que hay una ética que respetar, fundamentada en un sentimiento colectivo. Pero, no hay tal. En esta filosofía, el individuo es la célula natural del orden social, y el colectivo, sólo un instrumento para su realización. Porque, en este individualismo absoluto, el individuo, el indivisible”; el “Todo primordial”, es ANTERIOR a la sociedad y, por lo mismo, al Estado que se convierten en sus sirvientes porque estos ya no son naturales sino históricos. Por eso el famoso lema, “El bien común prima sobre el particular”, no es más que un enunciado ideológico en la medida en que la SOCIEDAD está construida a partir de la INDIVIDUALIDAD. El bien colectivo es el resultado de la competencia individual en general, y de competencias individuales, extremadamente diferenciadas desde el entorno social en que se nace, y que tiene que ver con la riqueza y el ingreso que sustentan la vida del individuo, la educación que recibe y las relaciones sociales que le “apalancan”. Así que si a un individuo le va mal, pues ¡de malas! ¡Es un incompetente! Ya la Sociología “Funcionalista” nos ha enseñado que esta es una sociedad abierta y que los individuos suben y bajan, cambian de status, libremente y con base en su esfuerzo. Y habrá sociedad pero no como sinónimo de solidaridad, o como heredera de la “comunidad”, sino como compañía mercantil, como empresa. Allí, como dice Montaner interpretando a Friedman, “el consumidor vota con su dinero…” (4). Porque en esta sociedad-empresa, donde todo es mercancía, todos somos consumidores. Y quien no pueda comprar y consumir, no es ciudadano. Lo cual nos lleva , también, a desmitificar la separación entre economía y política y la pureza del voto democrático. Asistimos a una “economización” de la política, vale decir, a la negación de la política que es lo que tiene que ver con lo colectivo, y a su remplazo por, o a su dilución en la economía que es lo que tiene que ver con los intereses privados.
¿Qué tiene que ver lo anterior con la campaña presidencial?
Pues que, en la medida en que los candidatos se presentan como productos “publicitables” por los medios de comunicación y “consumibles” por los posibles votantes, el dinero será un importante determinador de los resultados.
Entonces:
En una sociedad altamente polarizada como lo es la sociedad americana en este momento, la libertad de elección por lo llamativo de un programa, se verá desplazada por la publicidad negativa contra el candidato contrario y por el bombardeo ideológico de los extremos del Partido Republicano, fortalecidos ahora con la escogencia de Paul Ryan, para mostrar a Obama poco menos que como el representante de un comunismo caduco del cual hay que liberar a los Estados Unidos, e imponer un sistema draconiano de recortes sociales de tal manera que quien no pueda pagar por la salud, por la educación, por la vivienda, por la recreación, etc., queda out. Dice Sergio Muñoz Bata que tres quintas partes de los recortes que Ryan ha propuesto, afectarán a los pobres y a los más pobres (5). Pero Ryan es un católico “de recortes tomar” a quien tienen sin cuidado las mismas críticas de su Iglesia Católica preocupada por la parte moral y por las consecuencias prácticas de los mismos. Numerosos miembros de la Iglesia Católica publicaron en diferentes medios un comunicado de prensa cuyo extracto dado a conocer por Faith in Public Life es citado por la columnista Sabina Cobo de El Nuevo Herald:
En pocas palabras, el presupuesto de Ryan es moralmente indefendible y traiciona los principios católicos de la solidaridad, la fiscalidad justa y un compromiso con el bien común. Un presupuesto que da la espalda a los hambrientos, los ancianos y los enfermos, mientras que da más recortes de impuestos a los más ricos, no puede justificarse en términos cristianos.(6).
Pero, para hacer realidad estos proyectos, se necesita ganar la Presidencia. Y eso requiere de dinero, mucho dinero, lo que significa que los aportantes del mismo, aunque tú, votante, no lo creas, votarán por ti, así seas tú quien llene la papeleta de votación. Por eso Paul Ryan se ha desplazado este martes 14 a Las Vegas para reunirse con Sheldom Andelson , el magnate de los casinos (investigado por las autoridades chinas y americanas por diversos problemas), y con otros acaudalados hombres de negocios para recolectar millones para la causa “teapartydista” que quiere sacar a Obama de la Casa Blanca, al precio que sea.
Por lo anterior, Obama no la tiene fácil para ser reelegido. En primer lugar, porque, mayormente no cumplió con las promesas que le hizo a tanta gente esperanzada. Guillermo Descalzi, un columnista de El Nuevo Herald que, hasta hace poco simpatizaba con Obama dice que:
A Obama se le considera baloney, que en terminología inglesa significa falso. Oba-loney falseó su persona y sus promesas. Despertó ilusión y desilusionó. Prometió revisar los tratados de libre comercio y no lo hizo. Prometió un gobierno libre de cabilderos y puso cabilderos en puestos claves. Prometió reforma migratoria y batió el record en deportaciones (7).
Por otra parte, porque la economía no mejora y la situación europea que incide en su reelección, sigue, contra todo lo que digan los optimistas (que los hay), en un callejón sin salida. La Zona euro está al borde de la recesión, como lo muestra el hecho de que el PIB cayó 0,2% en el segundo trimestre del 2012, agravada esta situación por la crisis de varios países como Grecia, Portugal, España e Italia (8). Y, como lo que cuenta no es el programa, ni el candidato, sino el dinero, es casi seguro que los republicanos acumularán mucho más, sobre todo después de la sentencia del Tribunal Supremo en el sentido de que cualquier individuo o corporación puede dar dinero sin límites a los Comités de Acción Política (supuestamente independientes del candidato), sin que se sepa su origen. Es la desvirtuación total de lo poco que quedaba de democracia.
¿Dónde queda, entonces, el poder del elector? En nada, pero es una de las ficciones más creídas. Y los seres humanos se mueven, mayoritariamente, por ficciones. Entre otras cosas, porque no es fácil saber qué es ficción y qué no lo es. Menos aún, en el campo de la política en donde pueden hacerse aparecer como intereses vitales de la Patria, los intereses particulares más mezquinos…
Y dejando volar la imaginación al Sur, nos encontramos con noticias de la Venezuela de Chávez, por el momento sobreviviente del cáncer y en trance de reelección.
Reelección: otra de las pestes de la democracia porque conduce al personalismo y a la autocracia; al remplazo de las instituciones por las personas que se presentan como imprescindibles, fomentando la corrupción y el clientelismo para la sustentación del poder. Y no importa si el autócrata es de derecha o de izquierda (si es que eso tiene algún sentido todavía); el resultado es el mismo: la destrucción del sistema democrático, de las reglas de juego que permiten resolver los conflictos sin llegar a la violencia.
Si un individuo se convierte, políticamente, en imprescindible, ya se genera una situación de desigualdad. La democracia implica la rotación en los cargos de la administración del Estado como respeto a la igualdad de derechos. Y esto es prioritario frente al argumento de que si alguien lo está haciendo bien, es mejor que continúe. Contra esto siempre habrá otro argumento: que el nuevo podrá hacerlo mejor y que el “reeligiente” (no encuentro otra palabra mejor) podrá terminar en un desastre. A veces el desastre no se siente cuando él se va ( si finalmente se va), sino cuando entra el otro. Entonces, a este se le echa la culpa.
Por otro lado, la maquinaria gubernamental, sobre todo en los países latinos, es un poderoso instrumento de acondicionamiento de los votantes, a través del clientelismo y de la corrupción, cuando no de la intimidación por la fuerza física, que hace imposible competir en igualdad de condiciones con el presidente-candidato. Y, eso no es expresión de la democracia o manifestación de la “voluntad general”, sino negación de la misma.
“Sufragio efectivo, no reelección”, fue el grito con que se desencadenó la Revolución Mexicana contra las reelecciones de Porfirio Díaz, a principios del siglo pasado. Eso costó millones de muertos, pero ni América Latina, ni el mundo, aprendieron. No falta quien ponga de ejemplo a los Estado Unidos. Pero la comparación sirve a medias. Por un lado porque las instituciones americanas están estructuradas de tal manera que el Presidente está ultracontrolado por el Congreso, por el Tribunal Supremo y por los mismos Estados. Tanto que no puede gobernar como quisiera. Ahí está el ejemplo de Obama a quien, si no me equivoco, Juanes criticó porque siendo el hombre más poderoso del mundo, no había hecho lo prometido. Pero el presidente no tiene el poder, es sólo su apariencia; el poder, no como apariencia sino como ser, está detrás, con un rostro que se diluye pero que está ahí conformado por un conjunto de individuos y corporaciones que dicen qué tienen que hacer y qué no tienen que hacer los Estados Unidos. El Presidente sólo coordina, y si tiene un margen de independencia, es muy poco. Lo que pasa es que los políticos se conforman con la apariencia. Para ellos, ser es parecer.
Pero, volviendo al reeleccionismo, sucede aquí en Estados Unidos lo mismo que en otros lados: en el primer período, el Presidente continúa la campaña, da pasos cuidadosos en función del segundo periodo. En eso se gasta 4 años. Si gana, se gasta un año ajustando los intereses de quienes lo han apoyado. Luego gobierna dos años, y llega el cuarto que es el de buscar conservar el gobierno para el partido. Así, de un total de 8 años, gobierna dos. Y el resto, en función de algo que no es el colectivo.
Pueda que esté exagerando un poco pero no creo estar lejos de la realidad.
Ahora, si el presidente no gana la reelección pues…¡se quedó en campaña! Y eso es lo que muchos dicen de Obama.
Por lo planteado, deberían prohibirse ABSOLUTAMENTE las reelecciones. Ni en cuerpo propio, ni en cuerpo ajeno. Podría establecerse un período único de 5 años. Es un tiempo más que suficiente para que alguien que esté capacitado para hacer algo, lo haga. No es argumento decir, para quedarse, que los males de nuestras sociedades son tan grandes y tan profundos que un presidente requiere de mucho tiempo para arreglarlos. De ninguna manera. De todas formas, la eternidad no le alcanzaría.
Dicen las noticias que el presidente Chávez aspira a defender y cimentar su revolución, preparando dos millones de milicianos para hacerlo. Tomando las noticias con beneficio de inventario, porque así hay que tomar las noticias que hablan a favor o en contra de Chávez, creo que, de ser cierto, independientemente de los problemas de defensa que esto suscite en los vecinos (que no serían pocos para Colombia por su contexto interno), lo que hay que sentar casi como principio, por enseñanza histórica, fuera de lo antidemocrático de la reelección misma, es que una revolución cimentada en los fusiles, es una revolución fusilada. La historia así nos lo enseña, aunque no sirva para nada. Gane quien gane, le esperan días muy difíciles a Venezuela porque es una sociedad que, como la americana, está extremadamente polarizada con aproximadamente la mitad de la gente de cada lado.
Pasando al otro lado de la frontera, en Colombia, en medio de “la lucha” entre el expresidente Uribe y el presidente Santos, y la lucha del mismo Santos por parecerse a su antecesor o establecer su propia identidad (parece que va ganando la primera opción por todo lo que ha hecho últimamente), se reúnen ciertos “notables” ( así los llama un diario) que son “ni…ni”, ni uribistas, ni santistas, para pensar el país (este siempre ha sido pensado, no transformado) y quizás buscar una tercería en las elecciones del 2014. Intelectuales de prestigio y políticos conocidos, todos muy respetables, algunos de ellos exponentes de la no claudicación frente a los poderosos. Me sorprendió, sí, ver entre ellos al profesor Mockus, perdedor con el Partido Verde con lo cual diluyó las esperanzas de millones de colombianos. Pero no hay que olvidar que el profesor, siendo candidato, acudió a la Casa de Nariño a decirle al entonces presidente Uribe que él era el más adecuado para cuidar los tres huevitos que sabemos. Desde luego que eso no debería sorprendernos ya que el tal Partido Verde fue claro en afirmar que no era de oposición. Pero lo que sí no es claro es que después, cuando Mockus estaba con Peñaloza para la Alcaldía de Bogotá, lo haya dejado justamente por el apoyo que este último le había aceptado al expresidente Uribe a quien Mockus le había ofrecido cuidar los tres huevitos. Y, luego, cuando muchos de sus seguidores esperaban que se lanzara para la Alcaldía, hizo alianza con Gina Parody quien siempre manifestó su gratitud para con el doctor Uribe. Los resultados no fueron los mejores. Ahora veremos qué nos ofrece este “indignado”. Habrá que esperar a que “pida la palabra”. No debe olvidar que siempre trabajó con el lema de “No todo vale” y que ese mensaje caló en millones de sus seguidores.
Pero, bueno, parece que los notables se habían reunido para buscar una opción de centro. Valga decir que, en política, nadie ha sabido qué es eso. Y, menos en Colombia.
Con un capitalismo hegemónico a nivel mundial, la única opción reformista consistiría en tratar de “domesticar” el capitalismo para “poner la economía al servicio de la sociedad”. O, cambiar una sociedad “ de mercado”, por una sociedad “con mercado”. Los chinos, en el colmo del cinismo, lo llamaron “socialismo de mercado”. Pero, miren lo que ha pasado en Europa con los domesticadores del capitalismo: han hecho lo mismo que los representantes del capitalismo puro, poner el Estado al servicio de la lógica del capital. Miren lo que ha hecho Obama, considerado progresista y “socialista” por los republicanos: salvar los bancos responsables de las trampas financieras y a la compañías mal administradas y perdedoras en la competencia salvaje, como General Motors a la que el gobierno salvó de la quiebra con $67.000 millones de los cuales la Compañía recibió $6.700 en forma de préstamo (que ya devolvió, con todo el escándalo posible), y el resto fue compra de acciones. Para recuperar la plata del contribuyente, las acciones deberían venderse a $54.00 ; el gobierno, hace un tiempo, vendió la mitad a $33.00 y, en los últimos nueve meses, la acción ha estado mas o menos a $20.00.(9). Mientras tanto, la gente pierde su vivienda o se ahoga con las hipotecas.
Del “socialismo de mercado”, ¡ni hablar! Ya es legendaria la hiperexplotación de la mano de obra china (que, de paso, desplaza o precariza la mano de obra del resto del mundo), y la polarización entre una masa de pobres y los multimillonarios chinos, entre ellos los dirigentes del Partido Comunista.
Y, para no ir tan lejos, miremos los recientes acontecimientos de Sudáfrica donde los policías negros han masacrado a más de una treintena de mineros negros que protestaban por los bajos salarios de una compañía inglesa. Es la muestra de la existencia de un nuevo apartheid. Al apartheid racial establecido por los blancos (ahora no legal pero sí real), se ha agregado un nuevo apartheid social establecido por la pequeña élite negra que comparte la riqueza con los blancos, mientras las mayorías negras siguen viviendo su misma miseria como antes del gobierno negro. Por eso dice el periódico sudafricano, The Sowethan que:
Las vidas de los africanos siguen tan baratas como siempre… Ya ha ocurrido antes en este país en el que el régimen del apartheid trataba a las personas negras como objetos… Y sigue ocurriendo hoy con una apariencia distinta…” (10).
Pero, volvamos a la “tercería” colombiana u opción de “centro”. De ser viable el proyecto tendrán que buscarle un adjetivo especial (de por sí, que ya están agotados en Colombia los adjetivos políticos “reformadores”) porque el uribismo radical ya tiene el Puro Centro, que parece ser lo mismo que el centro “puro”.
Después de eso, tendrán que hacerles creer a los colombianos, por lo menos a un sector muy grande, que esta sí es la “verdadera” opción de cambio (de paso digamos que lo “verdadero” siempre es sinónimo de exclusión y dominación) porque, hasta ahora, el cambio, en Colombia, ha consistido en un cambio de máscaras, con los mismos personajes, o con personajes distintos que asumen la identidad de “los mismos personajes”, representantes de esos poderes para los cuales una alteración en los privilegios, representa, una violación “contra natura”.
Entonces, las nuevas opciones, de llegar a triunfar en los comicios (cosa que no es fácil porque para impedirlo, las viejas opciones establecieron la segunda vuelta), tienen que “negociar” (este término mercantilista ya ha permeado hasta la pedagogía) la aplicación de su programa, dialogando con los poderes establecidos, diálogo que, finalmente, daría como resultado el maquillaje de la realidad pero no su transformación porque cuando se dialoga asimétricamente, los deseos de quien habla desde arriba, se convierten en ordenes para quienes hablan desde abajo. El discurso resultante dirá que se salvaron los superiores intereses de la Patria y quien se atreva a negarlo, resultará tildado de apátrida, con todas sus consecuencias.
Así que, finalmente, el pueblo (¡cuántas barbaridades se han justificado con esta palabra!), se habrá encontrado con una “notable” nueva estafa pero, de todas maneras, seguirá votando por los mismos, nuevos o viejos. Que es lo mismo que viejos disfrazados de nuevos. Es como un autoflagelarse cuyos genes vinieran de una época anterior al Big bang. Es decir, desde cuando todavía no había épocas. Se dirá que estoy acudiendo a un determinismo barato porque la mayoría de la población no genera la violencia sino que la sufre. Y esto es cierto en lo que hace referencia a la resolución de los conflictos políticos, donde los señores y grupos de tendencia extremista, se ven en la relación amigo/enemigo, de tal manera que la salida es la eliminación del otro, o su rendición, sin condiciones. Pero, fuera de este tipo de violencia, la sociedad colombiana genera y sufre otros tipos de violencia: dentro de cada institución ( y no hago excepciones). Hay violencia familiar, violencia de género, violencia escolar, hay, violencia de todo tipo contra los niños, violencia contra los campesinos e indígenas, abuso policial, violencia en la vida diaria… Es decir, violencia estructural que repercute, irremediablemente en los conflictos políticos que, al intentar ser resueltos por la vía militar, nos dejan soldados muertos o mutilados, guerrilleros muertos, civiles muertos o desaparecidos y millones de desplazados que viven su miseria social y que son el espejo de la miseria moral de la parte de la sociedad que por tener el poder que tiene, es, en buena medida, responsable de lo que sucede.
Ahora, volvamos a lo político y, en gracia de la palabra, pensemos ¿qué ocurriría si el pueblo dejase de ser ese buey, término con que, curiosamente lo definían algunos humanistas del Renacimiento, y asumiese como sujeto político con intenciones decisorias acerca de lo colectivo? Y la respuesta: es posible que no se lograra mayor cosa. En esta democracia castrada por los poderes financieros, el voto se convierte en un ritual legitimante de políticas destructoras de las ecologías natural y social, para salvar la tasa de ganancia del capital. Y no de un capital productivo que puede llegar a crear riqueza y empleo, sino de un capital especulativo de ganancias inmediatistas, completamente parasitarias y generador del peor darwinismo social, término utilizado por el mismo presidente Obama para referirse a las políticas socialmente excluyentes del Partido Republicano ( compartidas, dicho sea de paso, por una buena fracción del Partido Demócrata).
Y con esto no estoy diciendo que la alternativa sea la lucha armada. Suficientes decepciones, frustraciones y sacrificios vanos le han producido al pueblo las revoluciones armadas del Siglo XX, como para reivindicar, a estas alturas, esos métodos que sólo han dejado nuevas Nomenklaturas cuya riqueza y poder se ha construido con base en el sudor, el trabajo superexplotado, los gulags y la muerte de millones de personas estafadas con el cuento del fin de la alienación y de la llegada del reino de la libertad. No hay duda de que esta mentira con sus resultados, se ganaría la mayor Medalla Olímpica al cinismo histórico.
De todas maneras, es claro que el sistema social colombiano necesita una reestructuración profunda en todos sus aspectos ( miren, nada más: justicia, desplazamiento, recuperación de tierras, narcotráfico, criminalidad común, para no hablar de guerrilla y paramilitarismo o “bacrimismo”, pésima redistribución de la riqueza y del ingreso, carencia de vivienda, salud, educación, instituciones cuestionadas, etc.,) como para intentar arreglarlo con diálogos inofensivos y marrulleros que sólo conducen a nuevas frustraciones populares. El disenso “es la esencia de la política” y lo que la justifica. (11). Como afirma Chantal Mouffe, no hay debate democrático sin confrontación pero, si es democrático, no puede ser confrontación de amigo/enemigo, sino de adversarios. (12). Aquí no se trata de eliminarse mutuamente, sino de lograr que prevalezca un modelo (supuestamente mejor) de sociedad sobre el otro, con el favor de los votantes.
Se necesita, pues, presentar un proyecto serio de reforma que tenga el apoyo de las mayorías dentro de un juego democrático efectivo, no amañado ni amarrado. De lo contrario, es mejor contemplar el mundo que continuar con el cambio de máscaras, o con la clonación de identidades políticas que repiten la historia conocida, que no es, justamente, una Historia Patria.
Y presentar esto en Colombia es más delicado y peligroso todavía, ya que los extremos, como lo dije arriba, siguen con su concepción de la política de amigo/enemigo por lo cual se enardecen los ánimos y se acentúa el juego de la guerra con el sentido de una predestinación ad aeternum. En este contexto, los actores democráticos quedan sujetos a señalamientos de corte extremista, neutralizando, por un lado, la búsqueda de las reformas sociales necesarias, o la defensa de un proyecto conservador civilista y, por otro, poniendo en riesgo la vida de los participantes en esos proyectos. Si un presidente como el doctor Santos que está catalogado como de derecha, ha tenido tantos enemigos para desarrollar su proyecto tibiamente reformista en la devolución de tierras y en sus intentos por buscar la paz, imaginemos lo que puede ocurrir con un proyecto que “huela “ a izquierda o tan siquiera a centro-izquierda, e inclusive, a sólo “centro”, en la nomenclatura tradicional, y cuyo apelativo surgirá de acuerdo con los intereses particulares que pretenda afectar…

De todas maneras, hago votos porque el presidente siga adelante con su proyecto para acabar con el conflicto armado. Ya es hora, también, de que los señores de la guerra, y sus respectivos simpatizantes o promotores, entiendan que los colombianos, y muchos más allá de Colombia, estamos hartos de tanta violencia sin sentido, y que todas las páginas de la historia no tienen por qué estar escritas, necesariamente, con sangre. Que ya es justo, si puede haber alguna justicia en el mundo, que la paz violenta de los sepulcros dé paso a la paz para una vida digna, sin exclusiones de ningún tipo. Digo esto último porque, en Colombia, la palabra exclusión forma parte del ADN histórico-social del país.

Ahora, volviendo a la actividad política:

“Pidamos la palabra”, sí, pero…¿ a quiénes? ¿A quienes han manejado siempre el discurso de la racionalidad oficial o natural y que le ponen el contenido a la palabra, incluso cuando la dan? O, ¿pensamos, realmente, que el pueblo puede darnos la palabra? O, como tercera opción, ¿nos tomamos la palabra, de hecho, sin pedirle permiso a nadie y hablamos? En ese caso, ¿a nombre de quién, o de quiénes? ¿Estamos seguros de que podemos proceder sin máscaras? Y es más: ¿persistir en ello?
Tantas preguntas en medio de un país que se hunde cada vez más, y espera respuestas…
Siguiendo con la miscelánea:
El omnipresente pero cuasi-inútil Secretario General de las Naciones Unidas que siempre muestra su “gran preocupación por…”, pero sin hacer nada efectivo, sale ahora con un discurso con motivo del Día Internacional de la Juventud, en el cual pide a los gobiernos, al sector privado, a la sociedad civil (¿ qué será eso para que él la considere sujeto de petición?), y al mundo académico (otra entelequia sin poder) que ofrezcan una respuesta política a los jóvenes ya que muchos “con un potencial sin precedentes en la historia” no tienen dónde ubicarse. Agregó que demasiados de ellos, incluso con los que cuentan con una alta educación, reciben salarios bajos, tienen empleos sin futuro y sufren niveles récord de desempleo.(13).
Pero, ¿qué respuestas posibles ofrece el Señor Secretario? No hablemos de la “sociedad civil” o del “mundo académico” porque esos son conceptos para rellenar discurso. Hablemos de los gobiernos y del sector privado. Cómo podrían ayudar los gobiernos que están quebrados por los subsidios a los ricos, por la corrupción, por los salvamentos al sector financiero (que sigue haciendo las mismas trampas que antes), y por el menor recaudo de impuestos a causa de los círculos viciosos que genera la crisis? ¿Qué les sugeriría hacer por ejemplo, a Obama, a Rajoy, a Monti, a los Primeros Ministros de Grecia y de Portugal, o a ese gran Cruzado de la tragedia mexicana, el presidente Calderón o a su muy cuestionado posible sucesor Peña Nieto? ¿Qué, en el caso colombiano, una de las sociedades más desiguales del mundo, que no sea cambiar los métodos para medir el desempleo, la pobreza y la indigencia para que aparezcan disminuidos en el papel?
Y, al sector privado, ¿que sacrifique parte de sus ganancias para redistribuirlas en forma de empleo? ¿Cómo? ¿Precarizando absolutamente el trabajo creando mini-salarios, y eso con subsidio del Estado? ¿Reduciendo el salario del resto de los trabajadores con lo cual se disminuye el ingreso y se agrava la crisis de demanda? Eso es lo que se ha hecho. Pero el Secretario no dice nada, sólo pide. Y con eso justifica su sueldo de burócrata internacional.
Y es que nuestros líderes que deberían dar soluciones pues por, y para eso se supone que son líderes, se han acostumbrado a pedir. Pide Banki-moon, pide Obama, pide el Papa, pide Rajoy, pide Monti… Hasta Monsieur Hollande está pidiendo. Creo que la única que no pide es la señora Merkel. Ella ordena…
En el caso de Siria, ese gran polvorín del Medio Oriente, por ejemplo, ¿qué ha hecho el Secretario, antes de que se ofreciera Koffy Annán para tratar de mediar? Pedir a Assad que se fuera, que no derramara más sangre. Pero, curiosamente, no había puesto el mismo énfasis cuando Mubarak comenzó a derramar sangre en Egipto; ni con el presidente de Túnez o con el de Yemen. O con el monarca de Bahrein. ¿Habrá sido porque eran aliados de Occidente? Alí Abdullah Saleh, el de Yemen, por ejemplo, derramó toda la sangre que quiso y sólo se retiró, dejando a su segundo al mando, cuando le vino en gana. Hoy disfruta su estadía en Estados Unidos, “por motivos de salud”. Lo de Bahrein quedó así porque las tropas saudíes aplastaron la revuelta popular. O sea que tiranos, con corona o sin ella, han ejercido sus dictaduras y sus represiones durante decenas de años sin que les pasara nada, por esa alianza. Pero Assad no es aliado de Occidente sino de Rusia. Y de Irán y del Hesbollah libanés, enemigos jurados de Israel. Por ahí va entonces la cosa.
Es cierto que Assad, como su padre, han sido dictadores sin escrúpulos, responsables de masacres. Pero, también es cierto, como lo era en el caso de Sadam Hussein (este en un tiempo amigo íntimo de Occidente) que su gobierno ha tenido un carácter secular, de respeto a las religiones, como pueden atestiguarlo las comunidades cristianas establecidas en esos países. Y que han sido gobiernos enemigos de Al Qaeda y de los musulmanes radicales que están luchando ahora del lado de los rebeldes para derrocar a Assad. Y no son sólo los soldados de éste los que masacran. Lo hacen también los rebeldes (financiados por Arabia Saudita y Qatar) que, como nos lo han mostrado en público, van torturando, fusilando y degollando al grito de Allahu Akbar (Dios es grande). Y comienzan a aplicar la Sharía (la Ley Islámica), en las zonas “liberadas”. Entonces, va quedando claro que, en política, hay muertes malas y muertes buenas, según se vaya dando la lógica del poder.
Siria es un factor de estabilidad muy importante en esa explosiva zona, entonces, ¿por qué desestabilizarla?
Muy fácil: las potencias occidentales quieren pescar en río revuelto para ganar un aliado, sacar de ahí a los rusos, que se abren paso para que vuelvan a reconocerlos como potencia, y que tienen en Tartus su única base naval sobre el Mediterráneo. También para ganarle de mano a la expansión china que, junto con Rusia, ha respaldado a Siria en el Consejo de Seguridad y que no se resigna a ver que el Mar de la China y sus áreas adyacentes sean patrullados hoy por los barcos americanos como si la China de hoy fuese la misma de ayer, dominada por, y repartida entre las potencias occidentales.
Turquía teme que los kurdos sirios ganen autonomía y que eso produzca un efecto de mostración sobre los kurdos turcos, unido todo esto al hecho de que los kurdos del norte de Irak ya tienen un alto grado de autonomía administrativa y de control del petróleo de esa zona, y con los kurdos de un debilitado Irán, se iría al soñado Gran Kurdistán, dando sólo un paso. Es la gran pesadilla de Turquía.
Pero, está el juego de Arabia Saudita y Qatar, enfocado a golpear a Irán, a como dé lugar. Y qué golpe el que le darían al desestabilizarle a su mejor aliado en esa zona.
Y, luego, el juego de fondo: el de Israel con su miedo a que Irán produzca la bomba nuclear y, por lo menos, neutralice su poderío, en ese campo. Si tomamos en cuenta que el ataque israelí (anunciado por ellos mismos) a Irán, se producirá pronto (aunque haya jefes militares que no lo recomienden), se entiende mejor el problema sirio. Se dice que Israel no atacará sólo a Irán, sin Estados Unidos. Pues bien: si Israel ataca, es porque piensa que ese apoyo va a darse. O, que sobre los hechos tiene que darse. En efecto, en un contexto electoral en que los republicanos le enrostran a Obama el no apoyar suficientemente a Israel, el presidente norteamericano no se negaría a dar ese apoyo. En esto no debe haber problema. Estados Unidos tiene como fundamento de su política en Oriente Medio, el asegurar la existencia de Israel al que Irán, desconociendo realidades históricas y geopolíticas, quiere borrar del mapa, como lo hemos oído por boca de su presidente Ahmadineyad y de Alí Jamenei, el líder teocrático de la Revolución. Así que es posible que haya un compromiso expreso o tácito. Y que sea apoyado por las otras potencias de Occidente. Eso se deduce de la posición de estas frente al avance nuclear iraní. Pero ignoramos qué acuerdos concretos existan. Es bueno recordar que lo que conocemos de la historia es sólo la superficie. Y, a veces, ¡ni eso!
Esto nos lleva a entender mejor lo que ocurrió hace unos días en el Sinaí: el asalto a un puesto militar egipcio que obligó al nuevo presidente musulmán a enviar al ejército a esa zona, previa aprobación de Israel, para confrontar a los islamistas radicales que se comunican con la Franja de Gaza. A esta, el ejército egipcio le cerró el paso abierto y le controló los túneles. Con eso Israel se cuida las espaldas, asegurando la neutralidad egipcia por el cumplimiento de los Tratados Internacionales y, por lo mismo, la neutralización de Hamas en Gaza.
Desestabilizada Siria, se debilita en altísimo grado a Hesbollah en Líbano, a sabiendas de que si Israel ataca a Irán, Hesbollah (aliado de Irán) atacará a Israel. Este sabe que tendrá que pelear por lo menos en dos frentes: Irán y Líbano. Y, si se alborota Gaza, tendría que pelear en un tercer frente.
Pero Siria ha sido un factor de estabilidad, incluso para el mismo Israel. Así que la mejor salida sería una transición negociada con participación de todos los actores del conflicto. Porque en éste hay muchos intereses encontrados: Assad/rebeldes; Irán/Israel; Arabia Saudita-Qatar/Irán; sunitas/chiitas; Turquía/ Kurdos; Occidente/ Rusia-China; etc. Así que nada fácil satisfacerlos a todos. Pero el pueblo sirio no puede seguir sufriendo semejante carnicería que, comenzada y continuada por el gobierno, sin piedad alguna, y respondida por los rebeldes con sus propios métodos, puede hundir al país en una guerra de venganzas de nunca acabar (aún después de Assad, porque es inevitable que haya un después), y en donde quienes estamos fuera, nos convertimos sólo en espectadores de ese terrible sufrimiento de hombres, mujeres y niños despedazados por la fuerza del odio.
Ahora, ¿quién, o quiénes ganarían con la desestabilización de Siria y el golpe a Irán? Occidente, Israel, Turquía, Arabia Saudita y Qatar, pretenderían ser los ganadores. Pero, esa es una zona tan explosiva que más que un juego de supremacías políticas, o del control del petróleo, es ,ante todo, el juego de la estupidez. Es encender la mecha de un conflicto de incalculables proporciones y consecuencias que, de entrada, puede comenzar con una escandalosa alza en los precios del petróleo si se presenta algún bloqueo del Estrecho de Ormuz, hundiendo al mundo en una depresión económica (ya, sin guerra, Standard Poor`s anuncia nueva recesión en EE.UU., para el año entrante), con sus correspondientes conflictos sociales y, más allá de eso, pero también como su consecuencia, un desmesurado aumento del terrorismo y de la inseguridad, en la mayoría de los países del planeta, incluidos, por supuesto, Irak y Afganistán que volverían a su mejores épocas de violencia. Y, los europeos que perderían el sueño que aún no les ha quitado la crisis.
Aquí es donde puede terminar la comedia y comenzar la tragedia. Porque la estupidez es una constante histórica para la cual no hay terapia conocida. Ni siquiera la Razón, esa de los ilustrados del siglo XVIII que soñaron con la creciente perfectibilidad moral y técnica del hombre, y no alcanzaron a darse cuenta de que, desde el siglo XIX, comenzaría a desmoronarse la idea de la historia lineal como progreso ya que el instinto y las pasiones eran más fuertes que la citada Razón. Y ni siquiera la nietzscheana voluntad de poder ha servido para algo que no sea más que para acelerar la destrucción.
Esperemos, con un optimismo “contra-historia”, que no ocurra ninguna locura.
Weston, Fl., agosto del 2012

REFERENCIAS
(1)De Soussa Santos, Boaventura, Reinventar la Democracia. Reinventar el Estado, Buenos Aires, CLACSO, 2005,p.9
(2) Montaner, Carlos Alberto, “A quema ropa”, El Venezolano, Broward y Palm Beach , Fl., agosto 09 a 22, 2012, p.6
(3) Montes, Pedro, El Desorden Neoliberal, Madrid, Trotta, 1996, p.51
(4) Montaner, Carlos Alberto, Art. Cit.
(5) Muñoz Bata, Sergio, “Otra vuelta de tuerca a la derecha”, El Nuevo Herald, 15 de agosto, 2012, p.11ª
(6) Cobo, Sabina, “El Presupuesto de Paul Ryan”,El Nuevo Herald, 18 de agosto, 2012,p.21A
(7) Descalzi, Guillermo, ”Romney-Ryan”, El Nuevo Herald, 14 de agosto,2012,p.11A
(8) El espectador.com, ”Zona euro al borde de la recesión”, 14 de agosto, 2012
(9) Garvin, Glenn, “El próximo trabajo de Obama”, El Nuevo Herald, 16 de agosto 2012, p.11A
(10) Calatayud, José Miguel, “Sudáfrica se asoma a la fractura social tras la matanza de los mineros”. El País.es, 18 de agosto,2012
(11) Rancière, Jacques, Política, Policía y Democracia, Santiago de Chile, Editorial LOM, 2006, p.12
(12) Mouffe, Chantal, En torno a lo político, Buenos Aires, F. C. E.,2005,p.56
(13) El Nuevo Herald, “Banki-moon hace llamado para frenar desempleo juvenil “, 11 de agosto,2012,p.8

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4 respuestas a TRAGICOMEDIAS POLÍTICAS: MISCELÁNEA VISUAL

  1. Elmer Roa Mora dijo:

    Buenas tardes:

    En relación al punto en el cual se hace referencia a los aspectos por los cuales han fracasado los sistemas políticos a través de la historia (entre los que están los recortes a los programas sociales, subsidios a los ricos y el incremento al gasto en la defensa), quiero mostrar cómo estos aspectos están vigentes en Colombia actualmente.

    En Colombia entre 2009 y 2010, pasamos de 45,7 a 44,3 por ciento en pobreza, la indigencia mermó de 16,5 a 14,8 por ciento. Estas cifras corresponden al Informe Panorama social de América Latina, 2011, rendido por Alicia Bárcena, su secretaria ejecutiva.1

    Comparando estadísticas conviene recordar con el apoyo de la Cepal, que el promedio de pobreza en AL es el de 31,4 y de indigencia 12,3 por ciento, en tanto que en materia de gasto social por habitante es de 981 dólares, en cambio para este índice, Colombia apenas alcanza los 500 dólares. De otra parte, recuerda Juan Carlos Ramírez, director de la Copal en Colombia, que habrá un déficit progresivo en materia de saldos anuales de ingresos y gastos en seguridad social de 2012 en adelante.1

    De acuerdo con estas estadísticas, a pesar de que en Colombia se están haciendo esfuerzos para reducir las diferencias sociales, este esfuerzo en la inversión social es bajo, en relación al que se lleva a cabo en el resto de América Latina.

    Según Samuel Azout, alto consejero para la Prosperidad, Colombia sería hoy el cuarto país del mundo en desigualdad, con un índice Gini de 0,58 (este coeficiente es la medida técnica de la desigualdad en la distribución del ingreso, en la que 1 es lo más alto). Según datos de Naciones Unidas para 2005, con un Gini de 0,55 Colombia estaría entre los primeros del mundo, detrás de apenas un puñado de países y en el pelotón de otras naciones latinoamericanas de niveles de desarrollo mucho más bajo s, como Guatemala. Jairo Núñez, de Fedesarrollo, afirma que, según la última Encuesta de Calidad de Vida que hace el Dane, el Gini colombiano habría llegado en 2008 a 0,59, uno de los más altos, si no el más alto del planeta y, quizá, el más alto de América Latina, la región más desigual del mundo. 2

    A pesar de este complejo panorama social en el país, se han estado dando beneficios tributarios a sectores que generan grandes utilidades como lo son el sector de la minería y el turismo.

    Además el gasto militar como proporción del PIB se acercó en el período 2002-2010 a cifras entre 5,0% y 6,0%. 3

    Teniendo en cuenta lo anterior, se puede entender, como, en parte, estas grandes desigualdades sociales en Colombia se deben a la inequitativa distribución del ingreso, a una estructura tributaria inequitativa y al conflicto interno en el que el gasto militar se gasta una considerable proporción del PIB.

    BIBLIOGRAFÍA
    1. http://www.viva.org.co/cajavirtual/svc0287/articulo09.html
    2. http://www.semana.com/nacion/desigualdad-extrema/153207-3.aspx
    3. http://avanzarcolombia.com/index.php?option=com_content&view=article&id=85:colombia-campeon-en-gasto-militar&catid=25:colombia&Itemid=27

    • Administrator dijo:

      Gracias Elmer por tu aporte cuantitativo que nos da una idea de la situación cualitativa.
      La situación social de Colombia es realmente vergonzosa. Pobreza, indigencia, desplazamiento, subempleo, degradación ecológica, educación desnortada, concentración de la riqueza y del ingreso con la alcahuetería del Estado; salud en cuidados intensivos, etc., no son óbice para que se alardée escandalosamente de que “somos”, ahora, LA SEGUNDA ECONOMÍA DE SURAMÉRICA. ¿Somos? ¿Quiénes? ¿Cuántos?
      LA PAZ, ya que andamos con el cuento, no puede ser sólo, ni siquiera principalmente, el silenciamiento de los fusiles, sino que tiene que ser la colombianización social y ecológica, de esa economía para que la democracia se asiente en criterios de justicia social y dejemos de ser la vergüenza del mundo.
      Cuando digo “colombianizar”, me refiero a usar esa economía para construir una sociedad con TODOS y no solamente con los que “somos” de siempre.

  2. Lina Guarnizo dijo:

    Felicitaciones por tan excelente articulo. Es de mucha utilidad para los que vamos a ejercer nuestro derecho al voto por primera vez en los Estados Unidos y no estamos sumerjidos en el caotico mundo de la politica. Hay muchos datos interesantes los cuales no conocia, principalmente del candidato Romney.

    • Administrator dijo:

      Gracias Lina por participar en este espacio.
      Efectivamente, si hay algo nebuloso es el mundo de la política. El mundo donde es mejor el parecer que el ser, como decía Maquiavelo. El político promete algo y hace lo contrario. O hace lo contrario y dice que está haciendo lo que prometió.
      Cuando ejercemos el derecho al voto, lo hacemos con la ilusión de que nuestro voto significa algo en los destinos de un país. Pero, cuando las leyes se hacen, y las políticas se ejecutan en interés de quienes financiaron las campañas, o de la presión de los “lobbies” sobre los congresistas y no en interés del país (aunque se diga que es así), vemos que la ilusión se diluye.
      De todas maneras, ¡suerte con tu elección!

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