GRECIA:REMATANDO EL ESTADO

GRECIA: REMATANDO EL ESTADO

Jorge Mora Forero

El diccionario de la Real Academia trae varias acepciones del verbo rematar. He tomado dos: Para el cazador “dejar la pieza enteramente muerta del tiro”. Y, la otra, “vender lo último de una mercancía al precio más bajo”.

Eso nos da ideas pero, además, yo pienso que rematar no es, simplemente, dar el tiro de gracia. No es cualquier tiro que puede matar. Es un tiro para volver a matar. Algo parecido a cuando condenan a alguien a dos o más cadenas perpetuas. Con una bastaría, pero se ponen más, ya no como justicia sino como una especie de venganza deleitosa. En uno y otro caso, hay un odio-placer sádico en ello.

Además: ese otro tiro de re-mate, hoy se ha transformado en varios, tanto en las películas como en la vida real. Y, pueden ser tiros pero, también, machetazos, puñaladas, o “motosierrazos”. Depende del instrumento que tenga el victimario en su momento de saña.

Pero aquí estamos re-matando y rematando el Estado: rompiendo por todos lados el Pacto Social y feriando sus restos “al precio más bajo”.

Hoy he visto un diario, El Pais.es (1) y me han llamado la atención dos cosas: una fotografía en primera plana y varias noticias.

La fotografía, muy bien lograda por cierto, nos muestra la cabeza de un manifestante con el rostro cubierto de sangre, aprisionada por el brazo fuerte de un policía, brazo ensangrentado por el rostro del sometido que mira hacia atrás, con angustia, como pidiendo una ayuda que no llega porque no puede llegar.

Las letras Alfa y Sigma en el escudo del policía nos indican que estamos en Grecia, cuna de la Civilización Occidental. ¡Cómo se revolcarían en sus tumbas los fundadores de la Hélade si supieran que, hoy, el Occidente la tiene en la picota prostibularia.

El policía cuasi-estrangulador porta un casco que parece poshumano sobre cuyo extremo anterior descansa un gigantesco garrote, perdón un gran bastón de mando, símbolo de poder y, con efectos disciplinantes como puede verse en la cabeza y en el rostro “disciplinados” del manifestante.

Patética imagen esta del pueblo y del Estado en que el primero es asfixiado por el segundo con lo cual éste aplasta los cimientos democráticos que lo legitiman.

Atrás, no se ven en la foto pero se intuyen, sonríen los verdaderos dueños del poder al ver subir velozmente sus ganancias, frente a la indignación, hasta ahora inútil, de los manifestantes.

Adentro, el Parlamento, “representante del pueblo” (o, del demos, no olvidemos que allí nació la democracia), aprueba la disciplina fiscal (eufemismo para denominar al ¡sálvese quien pueda!) y los recortes y remates correspondientes:

Privatización de lo que queda de las empresas del Estado.
Subida de impuestos.
Aumento del IVA.
Recortes en el sector público.
Menos beneficios sociales.

Et Cetera. Con lo que esto significa: todo lo que haya que hacer para dar gusto a “LOS MERCADOS”, los nuevos dioses que deciden sobre la vida de los individuos y de las naciones. En este caso de Grecia, condenada al prostíbulo so pena de ser enviada a patadas al infierno hirviente de los “bonos basura”. Por eso, después de la aprobación parlamentaria, las Bolsas celebran los recortes. Es la fiesta del capital financiero especulativo que apuesta a la miseria de los más, para el enriquecimiento de los menos.
A la izquierda, en esa misma plana de la noticia, sale sonriente el Primer Ministro Señor Papandreu, socialista por más señas; sale, decía, con la sonrisa del tahúr triunfante, como diciendo: me los eché, ¡jódanse! Y, el muy cínico acudió al patriotismo de los parlamentarios para que hicieran la sucia tarea de entregar rendida la Patria a los pies de los codiciosos Bancos, del Fondo Monetario Internacional y, de sus garosos ejecutivos.

A propósito:

El diario nos trae una buena noticia de España; no todas son malas: 3 altos ejecutivos de Bankia (filial del Banco Financiero y de Ahorros), entre los cuales está el Ex Director Gerente del Fondo Monetario Internacional, señor Rodrigo Rato, recibirán un ingreso de 10.1 millones de euros. Bankia absorbió a la quebrada Cajarioja y, ahora, por eso, cantidades de trabajadores han sido despedidos, y muchas sucursales bancarias han sido cerradas.

España tiene casi 5 millones de desempleados.

Y, la asignación de esos sueldos ocurre justamente ahí, en las narices de los “indignados” españoles que están respaldando a los “indignados” griegos.
Es el contraste entre un futuro obsceno, lleno de esplendor y seguridad, y otro lleno de necesidades e incertidumbres…

Pero, volvamos a Grecia: ¿qué le espera?

No será una reactivación económica con una aguda caída de la demanda. En medio de un desempleo creciente, un trabajo cada vez más precarizado, el Estado encogiéndose al máximo y, con una explosiva situación social como efecto de la desesperanza, no podrá competir dentro del euro y tendrá que acudir a nuevos rescates que ya no serán posibles. Entonces, llegará la hora del ¡“no pago”!, con todas sus consecuencias: adentro, fascistización de la vida como respuesta a la insatisfacción social y, afuera, reacomodo de los tahúres (¿habrá otra manera decente de llamarlos?) que ya tienen candidatos para continuar el festín: Portugal, España, Italia…

Hasta la Primera Potencia está en peligro por varias causas: el posible impago de estas deudas ya que sus Bancos están vinculados a ellas; su desequilibrada situación social interna, “el 1 por ciento de la población- los ricos- pagan menos impuestos que el restante 99 por ciento…”(2); 45 millones de pobres, el costo de las guerras ( perdidas), y una baja productividad, unida a una economía de consumo sustentada en plata prestada por los chinos y los japoneses. Y por la impresora de la Reserva Federal.

La deuda del gobierno aumenta cada vez más y, el default, o cesación de pagos, es algo que se está presentando como posible para el Gobierno Americano. Pero, creo que la respuesta para tratar de arreglar esto será obvia porque es la política de los triunfantes republicanos frente a un Obama pragmático, en vías de reelección: recortes en los fondos sociales (salud, educación, pensiones medio ambiente, etc.) y ningún impuesto para los ricos, ni para las empresas petroleras, ni para los ejecutivos garosos. O, solamente algo muy simbólico para salvar la cara.

De todas maneras, tienen que arreglar el presupuesto ya que el Fondo Monetario Internacional (¡cómo no!) le ha dicho al Gobierno que su situación fiscal es “insostenible”. Es decir… es lo mismo que le han dicho a Grecia. Sólo que ésta no tiene una máquina de imprimir billetes con valor mundial, ni una armada que le recuerde al mundo dónde está la seguridad.

Pero… ¿qué ocurrirá si Estados Unidos no puede sostenerse?

¿Habrá que traer a cuento el dicho de la época de decadencia del Imperio Romano: “Cuando caiga Roma, el universo caerá con ella?”(3).

No soy profeta. El Profeta siempre es un aguafiestas. Además, no quería hablar de esto sino de Grecia.
En todo caso, no sobra aprender mandarín.

Fuentes de referencia

(1) Ver El País.es, 29 de junio del 2011
(2) Amador, Dora, “Una democracia para ricos”, El Nuevo Herald, 24 de junio del 2011
(3) F.W.Walbank, La Pavorosa Revolución. La Decadencia del Imperio Romano de Occidente. Madrid, Alianza Editorial, 1978, p.25

Weston, Fl., 29 de junio del 2011

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